FlagMiércoles, 11 Diciembre 2019

Información de valor para integradores de Seguridad Electrónica y Ciberseguridad

 

 

milestone xpro azul

 

En un mercado tan competitivo como el de hoy, es prácticamente una obligación para los integradores ofrecer soluciones creativas y variadas que se ajusten a las necesidades tecnológicas y económicas del cliente.

Años atrás, era normal pensar que contratar a un solo proveedor para todas las soluciones de un sistema de videovigilancia era una buena alternativa, pues reducía la comunicación a una sola persona o fabricante y aseguraba la funcionalidad de todos los componentes del sistema.

Esto quizá aún tenga un ápice de validez en instalaciones pequeñas, pero la realidad es que en la actualidad, con la llegada de tecnología IP, protocolos y plataformas abiertas, los grandes proyectos —que por cierto son los que posicionan a un integrador— se nutren de dispositivos de diferentes fabricantes.
Esta manera de integrarse representa un gran avance para la industria. En principio porque es difícil que un solo fabricante posea todo el portafolio de soluciones; además, porque al contar con más opciones habrá mayores posibilidades de optimizar recursos y tiempo, tanto para el instalador como para el usuario final.

Protocolos abiertos

Una de las mejores opciones que tiene el mercado actual para trabajar sistemas robustos con soluciones de diferentes marcas son los estándares o protocolos abiertos, ya que estos garantizan la función básica del dispositivo y pueden reducir la complejidad y los costos de las instalaciones de vigilancia.

Fue así que en 2008, los fabricantes de cámaras (Axis, Bosch y Sony específicamente) crearon el protocolo ONVIF (Open Network Video Interface Forum), un estándar abierto que proporciona interoperabilidad entre los dispositivos de seguridad IP como cámaras, grabadoras de video, software y sistemas de control de acceso.

Aunque ya existía una opción llamada PSIA, que básicamente tiene el mismo principio de compatibilidad que ONVIF, fue este último estándar el que tomó el liderazgo en la industria y fue adoptado por la mayoría de los fabricantes.

Gracias a la disponibilidad de los estándares ONVIF y PSIA, los niveles básicos de integración entre hardware y software aumentan, lo que genera mayor facilidad en el momento de implementar un sistema con video IP.

Los fabricantes de hardware, los proveedores de software y los integradores ya pueden concentrarse con mayor ahínco en el desarrollo de productos y servicios para aumentar el valor que ofrecen a sus clientes, ya que mientras el software y los dispositivos se acoplen a protocolos como ONVIF, se podrá asegurar la función mínima de un sistema de videovigilancia: el video.

Dicho esto, es importante señalar que al tratarse de un estándar genérico, el protocolo pudiera no ser compatible con algunas funciones avanzadas de las cámaras IP o bien, se va a requerir de algún tiempo para que las nuevas funciones se integren al estándar, restringiendo el aprovechamiento de determinadas tecnologías.

Además de ofrecer video, las cámaras tienen un sinfín de funcionalidades que representan un valor agregado para los clientes: los analíticos de conteo de personas, como elementos de control de acceso, reconocimiento facial, alarmas, detectores de presencia e inclusive, comandos tan particulares como el de sacudir una cámara en casos de lluvia.

En fin, son muchos los ejemplos donde el fabricante quiere que además del video, el equipo cumpla con otra función mecánica o de software. De ahí que la limitación que tenemos con los protocolos (llámese ONVIF y PSIA) es que no va a tener la capacidad de aprovechar, ser compatible o entenderse con esas funcionalidades específicas.

Esto, podría decirse, va en contravía de la tendencia de las cámaras inteligentes, las cuales permiten la instalación de aplicaciones descargables, lo que da la posibilidad de configurar sistemas dinámicos con funcionalidades cambiantes, según las necesidades de cada proyecto.

En búsqueda de la interoperabilidad perfecta

La totalidad de las funciones de un modelo de cámara específico, que tiene funciones que no son cubiertas por los estándares ONVIF o PSIA, solo se pueden aprovechar usando un controlador optimizado.

Cuando una software de gestión de video (VMS) ofrece soporte a una cámara, quiere decir que ha programado un controlador optimizado que permite el despliegue de todas las funciones más importantes de una cámara u otro dispositivo de hardware para que se pueda gestionar completamente con su software.
Naturalmente, entre más fabricantes y dispositivos tengan compatibilidad con el VMS, mayores serán las alternativas para ofrecer al cliente en un proyecto de videovigilancia; un aspecto muy importante para alcanzar la máxima interoperabilidad, eficiencia y estabilidad de un sistema.

Aunque es difícil para los creadores de software seguirles el paso a todos los fabricantes de hardware, hay empresas que se dedican a desarrollar plataformas de gestión abiertas que permiten la convergencia de todas estas tecnologías. Esto es posible gracias a las alianzas con los diferentes fabricantes para el desarrollo de drivers y controladores que aseguran la compatibilidad del software y el hardware.

Un ejemplo de esta dinámica de la industria es la plataforma de Milestone Systems, que actualmente ofrece compatibilidad con más de 8.000 dispositivos de 150 diferentes fabricantes, número que crece cada año gracias a la fuerte relación que ha establecido con sus socios fabricantes de soluciones, dando paso a los paquetes de drivers que tienen como objetivo mantener actualizada la plataforma con respecto a los nuevos modelos y funciones de las cámaras y otros dispositivos que van saliendo al mercado.

Israel Austria, ingeniero de soluciones de Milestone Systems para América Latina